La felicidad viene de dentro

Artículo y traducción de Elena Blanco-Suárez

‘Las personas son tan felices como deciden serlo.’ – Abraham Lincoln.

La felicidad viene de dentro. Más específicamente, del cerebro. Claro que estoy algo condicionada cuando digo que el sistema nervioso es increíblemente interesante, pero no soy la única que piensa así. Seguramente la fascinación del público por el cerebro viene dada por el hecho de que es el encargado de cosas tan intangibles como el comportamiento, el estado de ánimo o la toma de decisiones.

Y es aquí donde una de mis moléculas favoritas entra en acción: la serotonina.

La serotonina (5-HT) es un neurotransmisor que viene del triptófano, un aminoácido esencial que necesitamos consumir con nuestra dieta, puesto que el cuerpo no es capaz de producirlo. La serotonina no se encuentra exclusivamente en el sistema nervioso central (SNC) sino también en el tracto gastrointestinal (que es su localización principal) y en las plaquetas de la sangre. Junto con la dopamina, la serotonina es conocida principalmente por hacernos felices. Pero también se encarga de otras funciones. Muchos estudios han demostrado que los ratones a los que les falta este importante neurotransmisor presentan ciertas características en su comportamiento, por ejemplo: los ratones eran más agresivos de lo normal con nuevos (desconocidos) ratones, las crías estaban mal atendidas (y a menudo atacadas) por sus madres y los ratones macho no parecían preocuparse por el sexo de sus parejas [1]. Todos los estudios que se han llevado a cabo son muy interesantes y claramente muestran la importancia de la serotonina en las interacciones sociales y el comportamiento.

¿Qué te hace feliz?

Como ya mencioné antes, la serotonina ha estado ligada a la felicidad desde hace mucho tiempo y con su colega la dopamina son básicamente lo que nos mantiene contentos.

serotonin and dopamine

Serotonina y dopamina. Tus razones para ser feliz.

La serotonina es liberada desde la neurona pre-sináptica y se une a sus receptores y transportadores (llamados SERTs) en la neurona post- y pre-sináptica. Cuando la serotonina se une a los receptores en la neurona post-sináptica, desencadena la neurotransmisión y puede causar, entre otros efectos, ese sentimiento de “felicidad”. Por otro lado, si la serotonina se une al SERT en la neurona pre-sináptica, esta es internalizada y vuelve al compartimento pre-sináptico, donde será degradada o acumulada en vesículas. La interacción de la serotonina con sus transportadores en la neurona pre-sináptica disminuye la liberación de serotonina con el fin de controlar la concentración de serotonina en la sinapsis.

serotonin espanol

Los SERTs son dianas comunes para la medicación anti-depresiva, tal y como los SSRIs (inhibidores selectivos de la reabsorción de serotonina, en sus siglas en inglés). Por ejemplo, el famosísimo Prozac (fluoxetina) pertenece a esta familia de anti-depresivos. La función de los SSRIs es bloquear la reabsorción de serotonina del cerebro. Así, en lugar de permitir a las neuronas que reabsorban la serotonina, los SSRIs bloquean dicha reabsorción y dejan la serotonina disponible durante un poco más de tiempo. Así, hay más serotonina para las neuronas haciéndonos sentir mucho mejor.

Montaña rusa (serotoninérgica) emocional

 Se han llevado a cabo estudios en individuos perfectamente sanos que han demostrado que los niveles de actividad de la serotonina varían durante el día, y que incluso dependen de la estación [2]. Sin embargo, casos más severos pueden llevar a desarrollar trastorno afectivo estacional (SAD, en sus siglas en ingles), depresión o un amplio abanico de trastornos del ánimo. Sin embargo, no podemos decir que la serotonina es la única razón de nuestros estados depresivos o eufóricos. Existen muchos factores (como siempre ocurre al hablar del cerebro) que determinan y modulan esto. No obstante, ha sido ampliamente demostrado que mantener niveles altos de serotonina en el cerebro ayuda a aliviar los síntomas de la depresión.

En un estudio reciente se ha visto que las madres que sufren de depresión post-parto tienen altos niveles de la monoamina oxidasa A (MAO-A), el enzima que degrada la serotonina (y también la DA y su producto norepinefrina, NE). Así que los altos niveles de este enzima (un extraordinario 40% más alto en madres con depresión post-parto comparadas con mujeres que no han dado a luz recientemente) contribuyen a destruir la serotonina (y DA y NE) que debería estar ayudando a la nueva mamá a sentirse tan maravillosamente bien con su nueva situación como la sociedad espera. Los investigadores están trabajando para desarrollar posibles tratamiento para el serio trastorno que representa la depresión post-parto, además de una forma fácil de detectar los niveles de este enzima en el cerebro de las madres que acaban de dar a luz para ser capaces de rápidamente identificar y diagnosticar el trastorno [3]. El uso de inhibidores de MAO-A (MAOIs) reversibles y selectivos podrían ser más efectivos que el uso de SSRIs en la depresión post-parto, debido al hecho de que incrementar los niveles de serotonina mediante SSRIs ignora los efectos adicionales derivados de la alta concentración del enzima [3]. SSRIs, sin embargo, siguen siendo la medicación más popular para tratar la depresión y otros trastornos del ánimo.

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Algunos de los SSRIs comercializados más populares.

Drogas como la 3,4-methylenedioxymethamphetamine (más conocida como MDMA o éxtasis) también altera los niveles de serotonina a través de los SERTs. El uso de MDMA hace que tu cerebro se inunde de serotonina (junto a DA y las hormonas oxitocina y prolactina) y por eso te sientes de maravilla cuando estas bajo los efectos de la droga (no la llaman éxtasis por nada). El problema viene luego, cuando los efectos “agradables” de la droga empiezan a desaparecer y sientes el bajón. Esto se debe a la falta de serotonina en tu cerebro por la intensa actividad de hace unas horas. Toda la serotonina que estaba almacenada se ha liberado, reabsorbido, y degradado. Tu cerebro se ha quedado sin felicidad. Y el cerebro es un poco lento a la hora de reponer el stock de serotonina. Incluso si tomases más MDMA en este punto, no sentirías los mismos efectos, simplemente porque tu cerebro ya no tiene más serotonina que liberar. Esta es la razón por la que los consumidores de MDMA normalmente se sienten deprimidos después de que los efectos de la droga se van y tardan un poco en sentirse “normales” de nuevo. Aquellos pacientes que estén tomando tratamientos anti-depresivos para trastornos del ánimo tienen más posibilidades de tener una mala experiencia al tomar MDMA, especialmente si están tratados con MAOIs, ya que la combinación podría resultar fatal [4].

Como dije anteriormente, la localización primaria de la serotonina es nuestro tracto gastrointestinal. Cada vez más investigación apunta a que nuestra microbiota intestinal (esos microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo y de los que dependemos para estar vivos) en realidad tiene importantes efectos en la salud de nuestro cerebro, en particular, en lo que hace referencia a los niveles de serotonina. La microbiota intestinal se encarga del metabolismo del triptófano y por lo tanto, de la producción y regulación de la serotonina lo que puede influenciar no solo el intestino a nivel local sino la neurotransmisión cerebral. Así que los cambios en la microbiota intestinal pueden tener consecuencias en nuestra salud cerebral y, por supuesto, muchos factores pueden influenciar esto, tales como la dieta, la cultura, la edad u otros problemas de salud (especialmente si se toman antibióticos) [5].

Culpa a la serotonina de tus malas decisiones

Numerosos estudios relacionan a la serotonina con trastornos como la esquizofrenia, ADHD (trastorno de hiperactividad y déficit de atención, en sus siglas en inglés), autismo, trastorno bipolar, trastorno del comportamiento compulsivo, depresión y ansiedad. Básicamente cualquier trastorno donde las interacciones sociales son, de alguna forma, diferentes. La planificación y la toma de decisiones han sido directamente relacionadas con los niveles de serotonina, lo que significa que dependiendo de cuánta serotonina tengamos en el cerebro seremos más propensos a tomar malas decisiones o estaremos más inclinados a encontrar una solución a corto plazo en detrimento de una a largo plazo.

trp experiment

Se estudiaron varios cerebros bajo distintas condiciones (usando triptófano, el precursor de la serotonina): reducción de triptófano (trp-, que se traduce en baja serotonina), niveles normales de triptófano (control) y sobrecarga de triptófano (trp+ o alta serotonina). El flujo sanguíneo cerebral se analizó con fMRI. γ es la escala temporal para la predicción de la recompensa, siendo rojo, naranja y amarillo (valores menores) recompensa a corto plazo, mientras que verde, azul y morado (valores mayores) significan recompensa a largo plazo. En este experimento, la eliminación del triptófano (baja serotonina) esta correlacionada a una mayor activación de las regiones cerebrales relacionadas con la recompensa a corto plazo. Por el contrario, la sobrecarga de triptófano (serotonina alta) parece estimular las zonas de recompensa a largo plazo [6].

Al parecer, la serotonina es responsable por nuestra predisposición a comportarnos cooperativamente o por el contrario, egoístamente. Incluso una reducción temporal de la serotonina puede incapacitar el aprendizaje de comportamientos altruistas que (supuestamente) harían del mundo un lugar mejor. La serotonina también tiene el poder de regular nuestra opinión de lo que es justo y nuestra reacción ante situaciones subjetivamente injustas [7].

Está claro que la serotonina juega un papel importante en nuestro estado de ánimo y comportamiento, sin embargo, no puede ser considerada como la única respuesta para “regular nuestra felicidad”. Factores ambientales (la naturaleza de nuestras interacciones sociales, educación, estilo de vida, etc…) son piezas esenciales en la configuración de nuestra personalidad y nuestro bienestar psicológico. Así que quizás no podemos culpar a la serotonina de todo, pero recordemos mostrar un poco más de empatía con aquellos que tienen que lidiar con fuertes reducciones de serotonina que duran más de lo deseado.

Referencias:

  1. Life without brain serotonin: Reevaluation of serotonin function with mice deficient in brain serotonin synthesis. Valentina Mosienko, Daniel Beis, Massimo Pasqualetti, Jonas Waider, Susann Matthes, Fatimunnisa Qadri, Michael Bader, Natalia Alenina, Behavioural Brain Research, Volume 277, 15 January 2015, Pages 78-88, ISSN 0166-4328, http://dx.doi.org/10.1016/j.bbr.2014.06.005.
  2. Diurnal and seasonal variation of the brain serotonin system in healthy male subjects. Granville J. Matheson, Martin Schain, Rita Almeida, Johan Lundberg, Zsolt Cselényi, Jacqueline Borg, Andrea Varrone, Lars Farde, Simon Cervenka. NeuroImage, Volume 112, 15 May 2015, Pages 225-231, ISSN 1053-8119, http://dx.doi.org/10.1016/j.neuroimage.2015.03.007.
  3. Relationship of Monoamine Oxidase A Distribution Volume to Postpartum Depression and Postpartum Crying. Julia Sacher, P. Vivien Rekkas, Alan A. Wilson, Sylvain Houle, Leslie Romano, Jinous Hamidi, Pablo Rusjan, Ian Fan, Donna E. Stewart, Jeffrey H. Meyer.   Neuropsychopharmacology, Published Online July 30 2014. doi: 10.1038/npp.2014.190
  4. PRECLINICAL STUDY: Ecstasy-induced oxidative stress to adolescent rat brain mitochondria in vivo: influence of monoamine oxidase type A. Alves, E., Summavielle, T., Alves, C. J., Custódio, J. B. A., Fernandes, E., De Lourdes Bastos, M., Tavares, M. A. and Carvalho, F. (2009), Addiction Biology, 14: 185–193. doi: 10.1111/j.1369-1600.2008.00143.x
  5. Serotonin, tryptophan metabolism and the brain-gut-microbiome axis. S.M. O’Mahony, G. Clarke, Y.E. Borre, T.G. Dinan, J.F. Cryan. Behavioural Brain Research, Volume 277, 15 January 2015, Pages 32-48, ISSN 0166-4328, http://dx.doi.org/10.1016/j.bbr.2014.07.027.
  6. Serotonin Differentially Regulates Short- and Long-Term Prediction of Rewards in the Ventral and Dorsal Striatum. Tanaka SC, Schweighofer N, Asahi S, Shishida K, Okamoto Y, et al. (2007) Serotonin Differentially Regulates Short- and Long-Term Prediction of Rewards in the Ventral and Dorsal Striatum. PLoS ONE 2(12): e1333. doi: 10.1371/journal.pone.0001333
  7. Serotonin Modulates Striatal Responses to Fairness and Retaliation in Humans. Molly J. Crockett, Annemieke Apergis-Schoute, Benedikt Herrmann, Matthew D. Lieberman, Trevor W. Robbins and Luke ClarkUlrich Müller. The Journal of Neuroscience, 20 February 2013, 33(8):3505-3513; doi:10.1523/JNEUROSCI.2761-12.2013
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