Sigue al Rebaño

Artículo y traducción de Elena Blanco-Suárez

¿Alguna vez has probado un cigarrillo? Yo sí. Era una adolescente, y sujetar un cigarrillo lucía genial, a pesar de que fumar me resultaba desagradable pues dejaba una peste terrible en mi pelo, mi ropa y en mis dedos. Así que no me enganché. Pero, en serio, ¿Por qué lo probé siquiera?

Es bastante simple. Presión social.

La presión social tiende a ser más agresiva en ambientes adolescentes, pero por supuesto los adultos no son inmunes a ella. Tendemos a creer que la presión social es más bien una cosa cultural; quieres parecer “cool” o “no parecer un pringao” delante de los demás, así que pasamos a formar parte de una especie de rebaño. Sin embargo, las investigaciones que se encuentra disponibles indican que puede que sea algo más que una “cosa cultural”. De hecho, puede que este implantado en nuestros cerebros, según dice el doctor Laurence Steinberg, profesor de psicología en la Universidad Temple, en su libro  Age of Opportunity: Lessons From the New Science of Adolescence.

Pero la presión social no se trata solamente de parecer “cool” en frente de tus amigos, no es simplemente una “amenaza” temporal a la cual los adolescentes se encuentran expuestos. Si la presión social empuja al adolescente en una mala dirección, puede incrementar el riesgo de consecuencias más permanente en sus vidas adultas, tales como las adicciones.

De Ratones (Ratas) y Hombres

En un estudio en el que se analizó el comportamiento humano [1], que incluyó adolescentes y adultos (aquellos con más de 18 años) a los que se les prometió una recompense de $100 cada vez que realizaran un ejercicio muy simple correctamente, se vio que el ser observado influenciaba las acciones del individuo. En vista de la recompensa, los adolescentes tendían a fallar más a menudo cuando los observaban sus colegas. Parecía que los adolescentes decidían correr más riesgos a la hora de realizar el ejercicio, en lugar de concentrarse en hacerlo bien, pero solo si los estaban observando.

Los investigadores interpretaron esto como falta de autocontrol que empeoraba en presencia de amigos. Es fácil imaginarse que esto es parecido a lo que ocurre cuando los adolescentes se ven expuestos por primera vez a sustancias de abuso.

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El Pepito Grillo original creado por Carlo Collodi e ilustrado por Enrico Mazzanti cuya primera aparición fue en Le Avventure di Pinocchio (Las Aventuras de Pinocho) en 1883.

La presión social crea un ambiente de estrés social, especialmente – pero no exclusivamente – para los adolescentes, los cuales están constantemente preocupados en encajar. Y con el estrés social pueden surgir otros problemas como el consumo de alcohol y otras sustancias. Incluso sabiendo que el alcohol y otras drogas son malas para ellos, la presión social puede jugar un papel muy importante a la hora de hacer que el adolescente pierda autocontrol y decida ignorar a Pepito Grillo.

Para entender totalmente la presión social y el estrés social que pueden llegar a determinar otros comportamientos de riesgo en adolescentes (como por ejemplo alcoholismo y uso de otras drogas), es necesario entender la neurociencia detrás de ella. Muchas investigaciones se llevan a cabo primero en ratones y ratas. Y aunque tienen unos comportamientos sociales bastante diferentes de los humanos, sus cerebros guardan grandes similitudes con el nuestro, y la cantidad de información que se puede extraer de este tipo de estudios es incalculable.

El laboratorio de Steinberg estudio la presión social en ratones, preguntándose si otras características tales como el sexo, la edad, o el aislamiento puede influenciar el tiempo que los ratones pasaban bebiendo [2]. Estos investigadores encontraron que los ratones adolescentes que se encontraban rodeados de otros amigos roedores tendían a realizar viajes a la válvula de alcohol mucho más frecuentemente. En el caso de los adultos, este efecto no ocurrió sin importar si estaban rodeados o no de otros ratones.

También vieron que el efecto de la presión social era mucho más evidente entre los ratones macho, comparados con las hembras, aunque las hembras adolescentes también bebían más que las adultas. ¿Pero significa esto que beber en la adolescencia predispone a los adultos a convertirse en adictos?

Estudios en ratas [3] mostraron que la exposición al alcohol durante la adolescencia parecía hacer a las ratas más propensas a beber en su adultez, comparadas a aquellas que no habían probados el alcohol durante la adolescencia. La presión social puede jugar un papel crucial cuando un adolescente prueba el alcohol por primera vez, o cualquier otra sustancia, y posiblemente definir sus futuras adicciones.

Según el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), en 2015 el 2.3% de chicos de edades comprendidas entre los 12 y los 18 sufrían de desórdenes de uso de alcohol (AUD) al igual que el 2.7% de las chicas del mismo grupo de edad. Sin embargo, en los adultos, el 8.4% de los hombres sufrían de AUD, comparado con solo el 4.2% de las mujeres. Esto parece indicar que los adolescentes tienden a beber sin importar su sexo, mientras que en el caso de los adultos parece que hay una incidencia mayor de alcoholismo en hombres. Estas estadísticas no nos proveen con suficientes detalles como para saber si los adultos que sufren de AUD consumían alcohol como adolescentes.

Los estresores sociales durante la adolescencia, tales como la presión social, pueden dar lugar a comportamientos de riesgo en el futuro debido al desarrollo de ansiedad y depresión, así como hábitos alcohólicos en la vida adulta. En un artículo recientemente publicado en Scientific Reports [4] se investigó específicamente como el aislamiento durante la adolescencia puede hacer que los ratones consuman alcohol, o nicotina, más Adelante en sus vidas. Es importante destacar que los investigadores vieron que los efectos del estrés social diferían dependiendo en la composición genética de los ratones adolescentes, lo que significa que los genes podrían contribuir a la hora de determinar comportamientos de riesgo en el futuro.

Hazlo porque Quieres

¿Qué nos dicen todos estos resultados?

¿Somos más vulnerables a la presión social dependiendo de nuestros genes?, ¿nuestro sexo?, ¿nuestra edad? Las investigaciones nos sugieren que podría ser que sí. Lo cual no significa que no haya nada que podamos hacer y debemos aceptar nuestro destino.

La presión social también afecta a los adultos, pero los estudios parecen estar altamente focalizados en adolescentes y las posibles consecuencias con el ánimo de desarrollar técnicas de prevención.

Ser conscientes de que ciertos sectores de la población (presuntamente hombres adolescentes en ciertos ambientes sociales) pueden encontrarse en mayor riesgo de ser influenciados por la presión social y llevarlos a desarrollar comportamientos de riesgo es importante. Como sociedad debemos ofrecer más recursos y apoyo a estos grupos particularmente vulnerables, e intentar lo mejor para prevenir las consecuencias a largo plazo más serias tales como las adicciones.

Mientras tanto, tomate esa cerveza si te apetece, no porque tus amigos lo hagan.

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Brindemos por ignorar la presión social.

Referencias

[1] Breiner K, Li A, Cohen AO, et al. Combined effects of peer presence, social cues, and rewards on cognitive control in adolescents. Developmental Psychobiology. 2018;60:292–302. https://doi.org/10.1002/dev.21599

[2] Logue, S. , Chein, J. , Gould, T. , Holliday, E. and Steinberg, L. (2014), Adolescent mice, unlike adults, consume more alcohol in the presence of peers than alone. Dev Sci, 17: 79-85. doi:10.1111/desc.12101

[3] Leslie R. Amodeo, Derek N. Wills, Manuel Sanchez-Alavez, William Nguyen, Bruno Conti, Cindy L. Ehlers, Intermittent voluntary ethanol consumption combined with ethanol vapor exposure during adolescence increases drinking and alters other behaviors in adulthood in female and male rats, Alcohol, Volume 73, 2018, Pages 57-66, ISSN 0741-8329, https://doi.org/10.1016/j.alcohol.2018.04.003.

[4] Caruso, M. J., L. R. Seemiller, T. B. Fetherston, C. N. Miller, D. E. Reiss, S. A. Cavigelli and H. M. Kamens (2018). “Adolescent social stress increases anxiety-like behavior and ethanol consumption in adult male and female C57BL/6J mice.” Scientific Reports 8(1): 10040.

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