“No importa lo fuerte que puedas golpear”

Artículo y traducción de Elena Blanco-Suárez

¿Alguna vez has sentido el cerebro rebotando dentro de tu cabeza después de habértela golpeado? ¿O te has dado un golpe tan fuerte en la cabeza que todo te daba vueltas como si estuvieras totalmente borracho?

Así es como Shannon Gugerty, luchador profesional de MMA (en sus siglas en inglés, Artes Marciales Mixtas), describe su experiencia con los traumas cerebrales (in inglés TBI, Traumatic Brain Injury).

Shannon lleva tiempo practicando deportes de lucha, tanto a nivel amateur como más tarde profesional (incluyendo parte de su carrera en UFC). Su primera pelea profesional fue en 2004, de la cual salió vencedor. Tras aquella victoria Shannon ganó todas sus peleas hasta que un día durante uno de sus entrenamientos, mientras practicaba sparring, recibió una patada en el cuello que le dejó sonado (mareos, descoordinación pero sin llegar a knock out/caer inconsciente). Lo que le pasó a Shannon aquel día fue probablemente su primera contusión/TBI aunque no fuese tan mala como las que estaban por llegar años después

Una pelota de ping-pong dentro del cráneo

Llevo practicando Muay Thai algo más de un año. Tan pronto como mis compañeros de sparring se enteran de que soy neurocientífica, la pregunta que suelen hacerme es sobre qué le ocurre a nuestro cerebro cuando nos golpean en la cabeza y, en el peor de los casos, acabamos knock out (inconscientes). Cuando te golpeas la cabeza lo que experimentas es un trauma cerebral o TBI. Según la naturaleza del golpe, se puede considerar agudo o crónico (también conocido como encefalopatía crónica traumática, CTE en sus siglas en inglés, y originalmente llamada dementia pugilistica).

Un TBI agudo, en deportes de contacto tales como Muay Thai o MMA, es un puñetazo o patada en la cabeza que te inhabilitará para continuar peleando. A veces, el TBI puede implicar la pérdida de conciencia debido a la interrupción momentánea del riego sanguíneo al cerebro, causado por el fuerte y violento golpe. Las fuerzas de aceleración y desaceleración (el puñetazo o la patada) en la cabeza y la mandíbula se transmiten al cerebro y causan la tensión de todos sus componentes (neuronas, células gliales y vasos sanguíneos). Esto puede desembocar en una contusión, una hemorragia u otro tipo de daño estructural como fractura del cráneo o edema (inflamación del cerebro). A nivel celular, se da una acumulación de moléculas “no deseadas”, una alteración significativa de la carga eléctrica de las neuronas (despolarización) que resulta en la reducción de la energía neuronal y en la rotura de los axones, todo ello contribuyendo a la muerte de las neuronas. Este tipo de lesiones no solo ocurre en deportes de lucha; en los últimos años muchas de las lesiones se han registrado entre jugadores de futbol americano (echad un ojo al post de Ethan)

Aquel día, tras lo que parece que fue su primer TBI, Shannon dejó de entrenar aunque volvió a la carga una semana después, haciendo sparring de nuevo. Shannon se arrepiente de aquella decisión al reflexionar sobre lo que ocurrió y cree que tenía que haber reposado durante algo más que una sola semana. Y tiene razón. Tras una contusión sintomática, como la que tuvo Shannon, se recomienda un reposo de 24 a 48 horas y de 7 a 10 días para alcanzar una recuperación total tras una contusión aguda. Sin embargo, estudios psicológicos, electrofisiológicos y resonancias magnéticas concluyen que un luchador tras una contusión debería descansar al menos entre 30 y 45 días para que el cerebro vuelva a la normalidad1,2,3.

Tras el primer TBI, Shannon pasó un par de años sin acabar knock out o recibir otro mal golpe de nuevo, llegando a ganar diez peleas seguidas cuando firmó con UFC. Fue durante aquel entonces cuando, otra vez mientras entrenaba, recibió el golpe más fuerte que recuerda. Un puñetazo directo a la cabeza que se tradujo en un intenso zumbido dentro de su cabeza, haciéndole sentir su cerebro como “una pelota de ping-pong rebotando dentro del cráneo”, como el mismo lo describe. Pero siguió entrenando y los problemas aparecieron un poco más tarde, cuando ya estaba en casa tumbado y todo comenzó a girar “como si hubiera bebido demasiado. No paraba de vomitar y no tenía nada de equilibrio”. Lo que él describe es bastante fiel a los síntomas que esperas de una contusión tales como mareos, náuseas y confusión. En ambas ocasiones, Shannon no recibió atención médica y de nuevo, una semana más tarde volvió a su entrenamiento normal.

Gugerty vs Fisher

UFC 90 Spencer Fisher versus Shannon Gugerty

La última pelea profesional de Shannon terminó con una visita al hospital para hacerse un escáner cerebral. El puñetazo que su contrincante le propinó durante el tercer asalto le causó vómito continuo y un intenso dolor de cabeza una vez la pelea había terminado, pero las pruebas médicas no revelaron nada. Sin embargo, dos días después sufrió una terrible depresión la cual duró un tiempo y recuerda largos y persistentes dolores de cabeza en respuesta a cualquier pequeño golpe en la cabeza. En vista de la situación, Shannon decidió retirarse de la lucha profesional antes de que las cosas empeorasen, pues quería “salvar sus neuronas” de peores consecuencias. Ahora es entrenador de Jiu Jitsu, otro deporte de lucha con menor riesgo de traumas cerebrales.

CTE (una lesión a largo plazo bastante común entre los boxeadores) consiste en una acumulación de lesiones que, aunque no repentinas y fatales, al final producirán cierto grado de daño cerebral. Depende del número de lesiones que se acumulen e incluso la predisposición genética que hace que ciertas personas sean más vulnerables4. Por lo tanto, cuanto más tiempo estés expuesto a golpes en la cabeza, mayores son las posibilidades de desarrollar CTE. CTE puede manifestarse años después de retirarse del deporte y su característica más significativa es la acumulación de la proteína tau, la misma proteína tau del Alzheimer (échale un vistazo presentación de la Asociación del Alzheimer).  Esto NO significa que si practicas un deporte de lucha, por seguro vas a padecer Alzheimer. La acumulación de la proteína tau ocurre principalmente alrededor del área lesionada y los niveles de proteína se normalizan tras unas semanas de recuperación5. CTE se divide en cuatro estadios, siendo el estadio IV el que muestra empeoramiento en los cambios estructurales en el cerebro (reducción del peso del cerebro, agregación de proteína tau) y los síntomas clínicos asociados (pérdida de la memoria, irritabilidad, dolores de cabeza, depresión, etc…).

Stages CTE

Secciones cerebrales de los cuatro estadios en los que se divide CTE. El daño en la estructura del cerebro se puede observar en el estadio IV, cuando la neurodegeneración es más severa y puede causar pérdida de la memoria y demencia. Imagen tomada de The Neuropathology of Sport, Ann C. McKee et al. (2014). Acta Neuropathol 127:29-51

 

Cantidad sobre calidad (del golpe)

“No importa lo fuerte que puedas golpear, importa lo fuerte que puedas ser golpeado y seguir avanzando”. Esa es la analogía que Rocky Balboa utilizaba para explicar cuán dura es la vida. Pero desde el punto de vista científico, no andaba muy acertado en lo que se refiere a deportes de contacto.

Un reciente e interesante estudio en ratones6 demostró que TBI repetidos (con pérdida de conciencia, es decir, los ratones acababan knock out) durante periodos de tiempo prolongados desembocaban en daño cerebral progresivo que permanecía durante al menos un año después. Los ratones que recibían un único TBI se recuperaban de forma espontánea y sin mayor problema a lo largo de tres días de reposo.

Además de esto, el estudio demostró que un único TBI provocaba la pérdida de espinas (protuberancias en las dendritas neuronales que contienen la maquinaria post-sináptica necesaria para la comunicación con la neurona pre-sináptica), independientemente de la potencia del impacto. Este mismo fenómeno se observó en respuesta a TBI repetidos cuando el intervalo entre los golpes era de al menos 7 días, proporcionando al ratón tiempo suficiente para recuperarse entre lesiones. Sin embargo, cuando los TBI repetidos se infligían sin un periodo de recuperación entre lesiones, la pérdida de espinas no ocurría, probablemente debido a que las neuronas se habituaban a los TBI. La pérdida de espinas podría ser una estrategia adaptativa con el fin de proteger a las neuronas de peores consecuencias (como la captación excesiva de calcio que puede desencadenar procesos de muerte neuronal), hipótesis ya formulada en otros trastornos como la isquemia cerebral.

En resumen, la repetición de TBIs podría contribuir al daño cerebral permanente. Así que no importa “lo fuerte que puedas ser golpeado” como dijo Rocky, pero sí el número de veces que te golpean y el tiempo de recuperación entre contusiones, al menos en lo que a daño permanente se refiere. De ahí la importancia de que el luchador/a no se vuelva a exponer a nuevos TBI antes de una recuperación total.

A pesar de los riesgos que deportes como Muay Thai y MMA conllevan, mi intención está lejos de disuadir a nadie de practicarlos. Los avances en investigación y medicina han hecho que el pronóstico, diagnóstico y tratamiento de TBI y CTE sean mucho más efectivos que hace años. Los riesgos son mínimos a nivel principiante e incluso a nivel amateur, donde el equipamiento de protección complica la posibilidad de recibir lesiones cerebrales graves. Además, los beneficios son enormes a muchos niveles, permitiendo mejorar tu forma física, tu confianza y tu resistencia. Practicar estos deportes no tiene más riesgo que cualquier otra actividad física. Confía en mí, soy científica.

Quiero agradecer a Shannon Gugerty el haber charlado conmigo y compartido su historia.

Referencias

  1. The Neuropathology of Sport, Ann C. McKee, Daniel H. Daneshvar, Victor E. Alvarez, Thor D. Stein (2014). Acta Neuropathol 127:29–51
  2. Metabolic and Cognitive Response to Human Traumatic Brain Injury: A Quantitative Proton Magnetic Resonance Study William M. Brooks, Christine A. Stidley, Helen Petropoulos, Rex E. Jung, David C. Weers, Seth D. Friedman, Matthew A. Barlow, Wilmer L. Sibbitt, Jr. And Ronald A. Yeo Journal Of Neurotrauma Volume 17, Number 8, 2000
  3. Cumulative effects of concussion in amateur athletes. Grant L. Iverson, Michael Gaetz, Mark R. Lovell & Michael W. Collins (2004) Brain Injury, 18:5, 433-443
  4. Apolipoprotein E ∈4 Associated With Chronic Traumatic Brain Injury in Boxing. Jordan BD, Relkin NR, Ravdin LD, Jacobs AR, Bennett A, Gandy S. JAMA. 1997;278(2):136-140.
  5. CSF-Biomarkers in Olympic Boxing: Diagnosis and Effects of Repetitive Head Trauma Neselius S, Brisby H, Theodorsson A, Blennow K, Zetterberg H, et al. (2012) CSF-Biomarkers in Olympic Boxing: Diagnosis and Effects of Repetitive Head Trauma. PLoS ONE 7(4)
  6. Dendritic Spine Loss and Chronic White Matter Inflammation in a Mouse Model of Highly Repetitive Head Trauma. Charisse N. Winston, Anastasia Noël, Aidan Neustadtl, Maia Parsadanian, David J. Barton, Deepa Chellappa, Tiffany E. Wilkins, Andrew D. Alikhani, David N. Zapple, Sonia Villapol, Emmanuel Planel, and Mark P. Burns, The American Journal of Pathology, The American Journal of Pathology, Vol. 186, No. 3, March 2016
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