SIGUE RECORDANDO (Y OLVIDANDO)

Artículo original de Megkirch

Traducción de Elena Blanco-Suárez

“Sufro de pérdida de memoria a corto plazo. Es de familia… o eso creo… hm. ¿Dónde están?”

Hace trece años, un pequeño pez azul con problemas de memoria se convirtió en uno de los personajes animados más adorables de todos los tiempos. En Buscando a Nemo, Dory (cuya voz es la de Ellen Degeneres en la versión original) se olvida constantemente de a dónde va, con quién está, e incluso de lo que está diciendo a mitad de la frase. Sus pérdidas de memoria son hilarantes, aunque a veces trágicas, pero sobre todo se hace querer gracias a ellas. Finalmente se ha convertido en la estrella de su propia película, Buscando a Dory, en la cual nos presentan a bebé Dory y su lucha con sus problemas de memoria:

Si puedes resistirte a sus adorables ojos del tamaño de canicas, no es difícil imaginarse lo debilitante que es un desorden de estas características. De hecho, la premisa de la película es que la defectuosa memoria de Dory le ha hecho perder y olvidar a su familia, pero tan pronto como comienza a recordar vestigios de sus perdidos recuerdos, comienza una heroica andanza con el fin de encontrar a sus padres. Siguiendo con el éxito del año pasado de la película Intensa-mente (Inside Out) que tenía lugar en el cerebro de una niña, la historia de Disney/Pixar vuelve una vez más a poner la neurociencia bajo el foco de atención. A pesar de que Buscando a Dory no es estrictamente una película sobre la memoria, el personaje de Dory ofrece una mirada a lo que puede ser sufrir de pérdida de memoria y la importancia de la memoria en nuestras vidas diarias.

Si nos ponemos nuestros disfraces de psiquiatras e intentamos diagnosticar a Dory, podríamos acabar un poco confundidos. Es seguro que no tiene Alzheimer, ya que es una enfermedad que implica degeneración cerebral y Dory parece haber nacido ya con sus problemas de memoria. Su condición guarda cierta similitud con el síndrome de Korsakoff, pero es causado más comúnmente por el abuso de alcohol, y no existe ninguna razón para creer que Dory tiene experiencia con el alcohol (aunque puede que hayan eliminado escenas de Dory bebiendo sin control para obtener la calificación de “apto para todos los públicos”). Otros problemas de memoria se deben normalmente a otras formas de daño cerebral, de los cuales una vez más no tenemos indicios de que Dory los haya sufrido (a no ser que cuando habla en sueños en Buscando a Nemo y dice “cuidado con el martillo” fuera una pista…). No, el problema de Dory puede que no sea “real” en el sentido estricto – de hecho, puede que su problema fuera solo una broma de los productores de la película sobre el desmentido mito de que los peces tienen “3 segundos de memoria”.

Sin embargo, podemos usar a Dory para examinar algunos de los aspectos más fundamentales sobre cómo funciona la memoria.

Dory se presenta a prácticamente todo el mundo diciendo que tiene pérdidas de memoria a corto plazo, pero ¿qué es exactamente la memoria a corto plazo? La memoria a corto plazo puede considerarse como un puente entre una experiencia y la memoria a largo plazo. La información sobre la experiencia aún no se ha consolidado totalmente en la forma de un recuerdo estable, a largo plazo, y sin embargo tenemos acceso a dicha información en una escala de tiempo limitada. En psicología moderna y neurociencia, tendemos a utilizar el término “memoria de trabajo” para referirnos no solo al almacenamiento de la información a corto plazo, sino también a los procesos mentales para usar y manipular dicha información [1].

La “memoria a corto plazo” tal y como se presenta en Buscando a Dory, es ligeramente engañosa.; sugiere que existe una especie de sala de espera en el cerebro donde la información es retenida durante un periodo de tiempo fijado, y una vez ese tiempo se cumple, pasa por la siguiente puerta que se abre automáticamente hacia la memoria a largo plazo. En realidad, el proceso por el que la memoria se consolida es mucho más complicado que esto; no existen “habitaciones” definidas en el cerebro dedicadas a los recuerdos a corto o largo plazo, y la transferencia de recuerdos a su almacenamiento a largo plazo no es un proceso pasivo. Los recuerdos pueden estar dispersos en el cerebro, aunque existen áreas que juegan papeles especiales en su creación, mantenimiento y recuperación.

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El córtex lateral prefrontal (PFC) durante la memoria de trabajo: Registros de células individuales en monos (a) e imágenes de fMRI en humanos (b), actividad neuronal alta en el PFC lateral persiste incluso cuando los estímulos sensoriales ya han finalizado (es decir, durante el periodo de retraso D en (a)) [1].

Para explorar esto, usaremos una escena de Buscando a Dory en la cual intenta recordar desesperadamente el camino a través de las tuberías del Instituto de Vida Marina para encontrar a su familia. Una vez el cangrejo Carol acaba de darle las indicaciones (y por tanto el estímulo sensorial, es decir, las indicaciones verbales de Carol, ya se ha acabado), Dory comienza a repetir dichas indicaciones en voz alta una y otra vez en un desesperado intento de evitar que se le olviden. Haciendo esto, está tratando de mantener la dirección en su memoria de trabajo, pero por desgracia, solo consigue recorrer las tuberías durante 10 segundos antes de perderse completamente. La memoria de trabajo depende de forma muy importante del córtex prefrontal lateral (PFC) el cual se mantiene activo incluso cuando el estímulo sensorial ya no se encuentra presente. En otras palabras, el cerebro es capaz de mantener cierta representación de esa información incluso cuando la fuente de dicha información ya ha desaparecido. Existen ciertas evidencias que muestran dicha actividad persistente como la “reactivación” de las áreas corticales sensoriales del PFC que inicialmente se activaron con el estímulo [1]. Para la mayoría de nosotros, recordar las indicaciones del cangrejo no supondría tal esfuerzo y seríamos capaces de hacerlo en silencio, pero Dory necesita repetirlas en alto para ayudar a su PFC en la reactivación de las partes de su cerebro que inicialmente procesaron las indicaciones verbales de Carol (por ejemplo, el córtex auditivo).

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Cuando Dory escucha las indicaciones del cangrejo para navegar por las tuberías, la actividad neuronal se incrementa en la región de su cerebro donde se procesa la información auditiva (córtex auditivo, en verde en el cerebro de la izquierda). Para mantener las indicaciones en su memoria de trabajo, su PFC intentaría “reactivar” la misma región del córtex auditivo (cerebro de la derecha). Sin embargo, este proceso para no funcionar bien en el cerebro de Dory…

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El hipocampo en la memoria a largo plazo: El cerebro del paciente H.M. (izquierda) carece de los lóbulos temporales mediales (incluyendo el hipocampo), dejándole incapacitado para formar nuevos recuerdos.

Por otro lado, y en contraposición con su propio diagnóstico de “pérdida de la memoria a corto plazo”, los problemas de memoria de Dory no están restringidos al reino de la memoria de trabajo. Después de todo, no recuerda ni de dónde es, quiénes son sus padres, o cualquier otro detalle de su infancia en el momento en el que la conocemos ya como adulto en Buscando a Nemo y Buscando a Dory. Claramente, algunos elementos de su memoria a largo plazo también se encuentran afectados. Mientras que la memoria de trabajo depende del córtex prefrontal, el hipocampo es importante en la consolidación de los “recuerdos a corto plazo” en la memoria a largo plazo (por ejemplo, si Dory hubiera necesitado recordar las indicaciones a través de las tuberías más tarde). Mucho de lo que sabemos de la memoria a largo plazo viene del famoso paciente H.M., el cual fue sometido a una cirugía para extirparle una parte del tamaño de una pelota de golf de sus lóbulos temporales mediales de cada hemisferio, incluyendo el hipocampo. Tras la cirugía, H.M. sufrió de un repentino ataque de amnesia anterógrada – en otras palabras, no podía formar nuevos recuerdos. Sin embargo, era capaz de recordar eventos de su pasado más lejano e incluso números de hasta 3 dígitos durante 15 segundos si repetía continuamente dicho número (sugiriendo que su memoria de trabajo estaba intacta, no como Dory) [2]. De esta manera, Dory se parece más a otro famoso paciente llamado Clive Wearing el cual sufrió de una amnesia retrograda (recuerdos del pasado) y anterógrada crónicas. Contrajo un severo herpes que le causó encefalitis, destruyendo su hipocampo, de forma que era incapaz de recordar detalles de su pasado o transferir nuevos recuerdos desde su memoria a corto plazo a la de largo plazo. Como puedes ver en el siguiente video, se parece a Dory puesto que su memoria dura de 7 a 30 segundos antes de que su conciencia se reinicia.

De manera extraordinaria, Clive aún posee ciertos aspectos de su memoria. Aun es capaz de recordar perfectamente cómo tocar el piano (como ejemplo de que su memoria de proceso sigue intacta, la cual no depende del hipocampo), y continúa reconociendo sin errores a su amada esposa Deborah. Dory, también es capaz de recordar cómo hablar balleno, y nunca falla al reconocer a Marlin o Nemo. Incluso tienen momentos en los que su memoria parece entrar en alto rendimiento, como cuando se sorprende a sí misma recordando “P. Sherman 42 Wallaby Way, Sydney” con gran facilidad en Buscando a Nemo.

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Dory no tuvo problemas a la hora de recordar esta dirección en Buscando a Nemo… ¿cómo puede ser?

Sin embargo, mientras que ambos H.M. y Clive Wearing son incapaces de formar nuevos recuerdos, existen varias evidencias que nos hacen creer que los déficits de memoria de Dory difieren de forma fundamental. En Buscando a Dory, hay múltiples escenas en las cuales viejos recuerdos le vienen a la mente de repente, sugiriendo que Dory podría tener un problema con la recuperación de la memoria en lugar de con la codificación de esta. En otras palabras, esos recuerdos se encuentran en alguna parte del cerebro de Dory, pero los mecanismos normales que le permitirían recuperarlos de forma voluntaria en su conciencia no funcionan bien (véase el post anterior sobre olvidar para más información de por qué a veces nos cuesta recordar). Por ejemplo, muchos pacientes con daño en el córtex prefrontal tienen problemas no solo con tareas complicadas de la memoria de trabajo, si no recordando información que fue previamente memorizada [3]. Por eso puede que lo que le ocurre a Dory es que tiene problemas con algunas de las funciones ejecutivas gobernadas por el córtex prefrontal, incluyendo atención, memoria de trabajo y recuperación voluntaria de los recuerdos.

Pero el PFC no es el único mecanismo para recuperar viejos recuerdos, por lo que Dory al final es capaz de unir todos los acontecimientos que la llevaron a separarse de sus padres. Un estudio reciente ha demostrado que el hipocampo (anteriormente explicado) une diferentes elementos de un acontecimiento en la memoria, así la recuperación de uno de esos recuerdos puede iniciar la recuperación del acontecimiento completo [4]. Por ejemplo, en Buscando a Dory, la visión de un rastro de conchas trae de vuelta el recuerdo completo de por qué Dory perdió a sus padres. Este estudio sugiere que el hipocampo es el responsable de algunos aspectos involuntarios de la acción de recordar, la cual Dory parece tener intacta.

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Aunque los peces y los humanos tienen hipocampos, los peces no poseen neocortex (incluyendo PFC)…

Quizás diagnosticar el problema de Dory no tiene sentido. Después de todo, no olvidemos que es un pez, sin mencionar que es uno de ficción. Por lo tanto, su cerebro es muy diferente del de los humanos, sobre todo cuando se trata del córtex prefrontal (es decir, no tiene). Pero Buscando a Dory no pretende ser científicamente exacta de ninguna forma. Su propósito real es explorar los retos cuando se vive con una discapacidad, usando la pérdida de memoria como ejemplo. No obstante, no puedo evitar imaginarme a los pequeños saliendo del cine y preguntando a sus padres “¿qué es la pérdida de memoria a corto plazo?”. Así que aunque la pérdida de memoria de Dory es específica y ficticia creada por Pixar, proporciona una ventana a través de la cual se pueden examinar los verdaderos fundamentos neurológicos de la memoria.

 

Referencias:

[1] D’Esposito, M. (2007). From cognitive to neural models of working memory. Philosophical transactions of the Royal Society of London. Series B, Biological sciences362(1481), 761–72. doi:10.1098/rstb.2007.2086

[2] Squire, L. R. (2009). The Legacy of Patient H.M. for Neuroscience. Neuron,61(1), 6–9. http://doi.org/10.1016/j.neuron.2008.12.023

[3] Baldo, J. V. & Shimamura, A. P. (2002). Frontal Lobes and Memory. In Baddeley, A., Wilson, B., & Kopelman, M. (Eds.), Handbook of Memory Disorders, 2nd Edition (363-80). London: John Wiley & Co. http://ist-socrates.berkeley.edu/~shimlab/2002_BaldoShim_Handbook-Chp.pdf

[4] Horner, A. J., Bisby, J. A., Bush, D., Lin, W.-J., & Burgess, N. (2015). Evidence for holistic episodic recollection via hippocampal pattern completion, 6http://doi.org/10.1038/ncomms8462

 

Imágenes:

Imagen del título: https://jonnegroni.files.wordpress.com/2013/07/screen-shot-2014-02-24-at-4-22-05-pm.png?w=798

Memoria de trabajo: [1]

H.M.:http://thebrain.mcgill.ca/flash/i/i_07/i_07_cr/i_07_cr_oub/i_07_cr_oub.html

P. Sherman…:https://img.buzzfeed.com/buzzfeed-static/static/2015-08/17/14/enhanced/webdr05/enhanced-4838-1439835055-1.png

Cerebro de los peces vs. Cerebro humano: http://www.fishpain.com/img/fish-human-brain.gif

 

 

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